Ser reconocido como experto tiene que ver con la capacidad para demostrar resultados en un mercado hipercompetitivo en el que incluso es posible un cambio radical que te haga renunciar a tu experiencia. La experiencia media requerida en las ofertas de empleo en España es de 3,28 años.

Suele decirse que un experto es aquel que ha leído más de siete libros sobre un tema específico... Y hay quien otorga esa categoría al que ha caído en todos los errores que pueden cometerse en un campo muy reducido... Parece claro que una cosa es ser experto y otra es tener un alto potencial. Alguien puede llegar a hacer muy bien un trabajo sin ser un especialista.

Pero la cuestión es cuánto tiempo hace falta para que nos convirtamos en verdaderos competentes en un sector, o en nuestra actividad. Y, lo que es más importante, cuánto hace falta para que los empleadores nos lo reconozcan y esa consideración nos haga más fácil conseguir un empleo.

No conviene olvidar que la etiqueta de experto no es algo que uno pueda ponerse a sí mismo. Es algo que nos van a poner los demás. Obtenemos reconocimiento cuando una masa suficiente de personas nos define de esa manera. Para que eso suceda, cuantas más veces hayamos demostrado nuestra capacidad de resolver problemas, mucho mejor.

En términos de experiencia demostrable conviene tener un número determinado de casos de éxito que nos avalen, una especie de bagaje que nos reafirma. Y en este sentido, saber vender esa experiencia resulta fundamental. De nada sirve ser útil y fiable si se es invisible, porque la visibilidad y la notoriedad generan sensación de confianza. El experto debe conseguir que le perciban como tal, pero no basta con ello... Sin exagerar, también es bueno creérselo, aunque hay profesionales extraordinarios que consideran que presentarse como especialistas puede ser de mal gusto. Y luego también está el hecho de tener una oferta profesional diferenciada y especializada, porque ser generalista y experto a la vez no cuadra demasiado.

Un reciente informe de Adecco sostiene que "hoy la experiencia media requerida en las ofertas de empleo es de 3,28 años, frente a los 3,42 de hace un año. Esto implica una reducción de 1,7 meses en el lapso de un año. Es decir, ahora las empresas son ligeramente menos exigentes y solicitan menor experiencia en los candidatos".

Según esta investigación, casi la mitad de las ofertas de empleo solicita una veteranía superior a los tres años: "Entre tres y cinco años un 25,6%, y más de cinco años un 20,9%. En menor medida, las empresas requieren a profesionales con experiencia de entre dos y tres años (en el 18,1% de los casos), de entre uno y dos años (6,1%), e inferior a un año (1,2%)".

Demostrar la experiencia

El estudio de Adecco añade el hecho de que demostrar cierta experiencia es un requisito casi indispensable a la hora de optar a un puesto de trabajo: "El 75,3% de las ofertas de empleo analizadas hace hincapié en la experiencia que se necesita para optar a un puesto".

De las ofertas que mencionan la experiencia, el 71,9% hace referencia a la necesidad de que el candidato tenga un bagaje previo en el sector o en un puesto de trabajo de características similares al ofertado. El 28,1% restante, aunque habla de experiencia, aclara que no es estrictamente necesaria para acceder al puesto o incluso que no se requiere.

La conclusión es que esto ocurre por dos motivos: el primero, que se pretende contratar a talentos sin descubrir, es decir, a recién titulados con grandes capacidades y posibilidades de desarrollo profesional. El segundo, que cuanto menor es la experiencia del candidato, menor es el salario que percibe.

Parece evidente que la experiencia requerida tiene mucho que ver con la categoría profesional. A mayor responsabilidad, más requerimiento de experiencia. La media solicitada para los perfiles directivos es de 5,6 años, mientras que para los mandos intermedios es de 4,2 años. Por debajo se quedan los técnicos, con un promedio de 2,1 años de experiencia, y los empleados, con 1,2 años.

El sector de actividad también determina esta exigencia. Según el estudio de Adecco, el de recursos energéticos es el que pide mayor veteranía en los candidatos, con una media de 3,8 años. En banca e inversión el promedio se sitúa en los 2,6 años.

La experiencia media solicitada es también muy elevada en el caso de consultoría general (3,5 años), en el sector industrial (3,4 años), metalurgia, mineralurgia y siderurgia (3,1 años) y en maquinaria (3 años). Por debajo de los tres años aparecen sectores como el químico y alimentación, bebidas y tabaco (2,9 años), automovilístico (2,8 años), y electrónica (2,7 años).

La investigación también concluye que el área de administración de empresas es la que mayor importancia otorga a la experiencia de los candidatos: el 91,2% de sus ofertas así lo señala. También es la que cuenta con una veteranía media mayor, de 5,3 años, seguida del sector legal, donde el 88% de las ofertas requiere experiencia, aunque el promedio queda por debajo de la media general (3,2 años).

Trabajar sin ser un experto

Es posible romper el círculo vicioso que nos lleva a decir que no tenemos trabajo porque no tenemos experiencia, y no tenemos experiencia porque nadie nos ofrece un empleo.

  • Aunque para un profesional con una experiencia profesional reconocida puede resultar arriesgado interrumpir su carrera para emprender un cambio total, hay que tener en cuenta que hoy es posible esta transformación radical. Puedes pensar en iniciar tu actividad en un sector diferente, porque la estabilidad en el empleo ya no supone mantener el mismo trabajo en el mismo sector o carrera.
  • Tu huella digital es ya crucial para una valoración completa de quién eres como profesional. Si hablamos de experiencia, la vida profesional que puedas demostrar aquí también resulta definitiva. Algunas tendencias internacionales hablan de la posibilidad de que los empleadores puedan otorgar en un futuro cercano una importancia determinante (mayor que la del currículo) a nuestra actividad en ellas.
  • Evita una visión lineal de tu carrera y de tu vida, porque esto hace que sea muy complicado tomar una decisión de cambio radical efectiva. Olvida los anclajes ligados al crecimiento lineal y horizontal, y contempla tu vida profesional y personal en sentido circular y diagonal para plantear los cambios de una forma muy diferente.
  • La experiencia puede dejar de ser la moneda de cambio en el mercado del talento. Se tenderá a seleccionar por actitudes y por cultura. Si la gente no tiene experiencia, lo que se valora es la actitud, y el empleado con éxito destacará por ello, por el entusiasmo y las ganas de aprender.

 

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