La pandemia de la Covid-19 ha provocado un aumento considerable en el número de bajas por enfermedad, según se expone en un informe publicado por la compañía de Recursos Humanos Adecco. Además, en este mismo estudio también se explica que la caída de la actividad por las restricciones ha derivado en un descenso brusco de las horas extraordinarias. 

La ristra de consecuencias sanitario-económicas que está provocando el coronavirus alcanza también al número de horas no trabajadas en el último año. Así lo advierte en su IX Informe sobre Empresa saludable y gestión del Absentismo la compañía de recursos humanos Adecco, que señala que tanto en el primer trimestre de 2020 como en el segundo se superaron no solo los registros de 2019, sino que se alcanzaron las cotas más altas de horas no trabajadas de los últimos 20 años. Mientras que en 2019 esta tasa alcanzó el 5,5% ―el pico más elevado hasta ese momento―, la cifra creció hasta el 6,3% en el primer trimestre de este año, y se instaló en el 8,9% en el segundo. La acumulación de horas no trabajadas por incapacidad temporal se esconde detrás de este crecimiento directamente relacionado con la llegada de la covid-19.

El informe determina como horas perdidas a todas aquellas ausencias que se producen en el puesto de trabajo dentro de las horas que conforman una jornada laborable. Es por ello que la irrupción del coronavirus y sus contagios han propiciado un número considerable de bajas por enfermedad que han afectado directamente a este cómputo. “El absentismo es el conjunto de horas no trabajadas por motivos ocasionales”, especifica el informe, que también incorpora dentro de ese nicho no solo las horas no trabajadas por festivos y vacaciones, sino también todas aquellas incluidas dentro de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), que se han multiplicado en los últimos meses como fórmula para evitar despidos masivos. “Erróneamente, muchas veces se equipara el absentismo con faltas injustificadas”, señala. El porcentaje final se extrae a partir de la suma de todas estas horas y tras dividirlo entre el número de horas pactadas efectivas, que son las que se recogen en los distintos convenios colectivos o contratos de trabajo.

El estudio concluye que, en términos aproximados, dos tercios de las ausencias laborales en la primera mitad de 2020 se justifican por el aumento de IT (enfermedad común o accidente no laboral), que, en el segundo trimestre de 2020, fueron de casi 89 horas anualizadas de media por trabajador. Una cifra que duplica las de 2012 y 2013. El tercio restante encuentra su explicación, según Adecco, en el aumento de las horas no trabajadas por permisos (casi 17 horas anualizadas en el segundo trimestre, prácticamente el triple que en 2018 y 2019) y las horas perdidas en el lugar de trabajo (por ejemplo, por falta de insumos, rotura de maquinaria o ausencia de compañeros que impiden completar una determinada actividad, todas cosas directa o indirectamente vinculadas con la pandemia de coronavirus).

Menos accidentes de trabajo

En cuanto al volumen de horas extraordinarias, el informe de Adecco señala una reducción del 0,27% en el segundo trimestre de 2020, lo que supone un nuevo mínimo histórico, y que la compañía justifica por “el estrecho vínculo que existe entre las horas extraordinarias y el nivel de actividad económica”. Sin embargo, esta rebaja del flujo laboral ha propiciado una merma del número de accidentes de trabajo tanto en número (124.975 accidentes menos de enero a septiembre de 2020) como en índices de incidencia (214,4 frente al 279,9 de 2019), a pesar de que el impacto del coronavirus ha incrementado las cifras de accidentes mortales en un 8%.

El incremento de este volumen de horas no trabajadas ha sido un fenómeno compartido por las distintas autonomías, en las que se han alcanzado registros de récord. Mientras que en 2019, 13 de las 17 acrecentaron sus marcas ―diez de ellas hasta marcar nuevos récords ―, a lo largo de la primera mitad de 2020 todas ellas se han superado estableciendo valores históricos. Las tres más elevadas corresponden a la Comunidad Valenciana y Canarias (9,6% en ambos casos); y el País Vasco (9,5%). Por contra, solo dos regiones han contenido esta tasa por debajo del 7%: la Comunidad de Madrid (6,9%) y Extremadura (5,6%).

Entre las comunidades que mayor incremento han experimentado este año sobresalen los casos de Andalucía (con un aumento del 164% desde 2000, por lo que en 2019 sumó 39 horas no trabajadas por absentismo más por año y trabajador, que en el primero de esos años), Castilla-La Mancha (141%; las horas perdidas por absentismo crecieron en 44 por año) y Galicia (+80%, que equivale a 46 horas más de absentismo por trabajador y año que en 2000). El caso contrario, los aumentos más moderados se localizan en Asturias (las horas perdidas por absentismo se incrementaron un 5,5% o 5 horas y media, siempre entre 2000 y 2019), Cataluña (con una subida de 5,7%, equivalente también a 5 horas y media) y la Comunidad Valenciana (aunque con un alza significativa, de 13,6% o 9 horas perdidas más por año y trabajador).

 

 

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