Parece que las habilidades y retos a los que tienen que someterse los directivos en este nuevo curso van en aumento, pero los importantes siguen siendo los desafíos tradicionales, aunque con ciertos matices: desde la pasión por los cambios, porque es una cuestión de supervivencia, hasta la adaptabilidad constante. Además, la innovación seguirá siendo fundamental y los ejecutivos han de ser capaces de desarrollar el aprendizaje en equipo y construir una visión inspiradora.

Nivel de inglés perfecto hablado y escrito, años de experiencia en varias empresas del sector y control de videojuegos online. Según The Wall Street Journal, cada vez más candidatos a un trabajo incluyen logros como este último en sus curriculums.

Parece que las habilidades y retos a los que tienen que someterse los directivos en este nuevo curso van en aumento, pero según Remedios Torrijos, profesora de Comportamiento organizacional y habilidades directivas en IE Business School, los importantes siguen siendo los desafíos tradicionales, aunque con ciertos matices: "Desde la pasión por los cambios, porque es una cuestión de supervivencia, hasta la adaptabilidad constante. Además, la innovación seguirá siendo fundamental y los ejecutivos han de ser capaces de desarrollar el aprendizaje en equipo y construir una visión inspiradora".

El ritmo frenético en el que vivimos obliga a los directivos a contagiarse de esa multitarea, pero ha llegado el momento de decir basta. "Saber cuándo parar asegura un alto nivel de calidad en su trabajo. La calidad requiere tiempos de reposo", asevera Finn Janning, profesor asociado de Recursos Humanos y Responsabilidad Social Corporativa en TBS Barcelona.

El experto también apunta otro detalle importante: "Durante un tiempo la tendencia ha sido focalizarse en quién eres y hemos sido muy egocéntricos. Ahora necesitamos cultivar la conciencia de lo que nos gustaría llegar a ser colectivamente".

En la misma línea, Guido Stein, de IESE, apela a la "prioridad de recuperar el espíritu de equipo". Y es que, entre los retos de este curso, estará el de gestionar oficinas con distintas generaciones. "Los líderes requerirán grandes dosis de generosidad y recuperar algo que se ha descuidado enormemente en estos años: la lealtad de los empleados", apunta el profesor de IESE.

"Deben favorecer un ambiente de confianza donde se compartan las ideas y pensamientos", puntualiza Janning.

La digitalización volverá a puntuar durante este curso para la profesora de IE. "En el ecosistema digital se anima a las personas a compartir, crear y difundir contenidos relevantes para la organización".

Stein también lanza una advertencia sobre este asunto: "Tienen que huir de lo accesorio, las excusas, las complicaciones y las distracciones. Los retos más importantes serán los sencillos de entender. Otros cursos se ha hablado de potenciar la inteligencia emocional, de la globalización, de lo importante de la digitalización y todo esto se ha centrifugado. Se ha olvidado que es importante, pero siempre y cuando esté al servicio de la compañía y de la parte comercial. La dispersión no nos permitirá ver que es la hora de la voluntad y del esfuerzo".

Esfuerzo pero sin perder de vista la reflexión. El CEO necesita un tiempo "para reflexionar sobre cómo es la organización que gestiona y en las conductas de las personas que lidera", afirma Torrijos, que añade: "La forma de liderar se concentra en el comportamiento humano y se apoya en el desarrollo de una cultura de empresa a base de mitos, símbolos, una escala de valores común a todos y la puesta en escena de proyectos comunes en la empresa". También conviene hacer un ejercicio previo para saber si seremos capaces de anteponer la confianza al miedo, el aprendizaje a la incertidumbre y vaciar para crear frente al apego", explica la profesora.

¿Es la situación política de España otro reto en las empresas? Para Stein, "la situación no es deseable, pero el 80%de lo que sucede en una empresa depende de los problemas internos".

La fuerza del líder radica entonces en la propia compañía, pero sin olvidar lo que les rodea. "Muchos líderes son muy eficientes en lo que hacen, pero ahora también necesitan ser más éticos, responsables de las decisiones que toman y no sólo dentro de su empresa, sino también en la sociedad en general", dice Janning. Los ingredientes de la estrategia perfecta dependen del tipo de compañía y líder, pero el profesor de RRHH receta una que, según asegura, no falla: "La honestidad siempre es la mejor estrategia".

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